Vitamina B12

La deficiencia de vitamina B12 está presente entre un 10% y un 15% de los individuos de la población con más de 50 años. Es fácil prevenir o tratar esta deficiencia, pero muchas veces se pasan por alto los signos y síntomas hasta que es demasiado tarde.

Las vitaminas son sustancias químicas necesarias para el crecimiento y desarrollo de la vida, y nuestro organismo precisa de 13 diferentes, entre ellas la vitamina B12 (La biblia de las vitaminas y los suplementos nutricionales, 1996, 16). La vitamina B12, o también conocida como cianocobalamina, es una de las vitaminas esenciales que debemos ingerir a través de la alimentación, ya que nuestra flora bacteriana es incapaz de sintetizarla en cantidad suficiente en el intestino grueso. Interfiere en varias de las funciones metabólicas del organismo, incluyendo la síntesis de proteína. También resulta indispensable para la formación de nuestros glóbulos rojos, para la regeneración de todos los tejidos, el crecimiento corporal, y además es fundamental para el correcto desarrollo del sistema nervioso.

La deficiencia de esta vitamina se suele dar por una baja ingesta de alimentos que la contienen, o mayormente por una absorción inadecuada. La causa primordial de mala absorción de vitamina B12 se debe a la disminución de la segregación de una proteína estomacal que ayuda en su absorción, llamado factor intrínseco. La producción de esta proteína disminuye con la edad, con la presencia de parásitos, o con el exceso de bacterias en el tracto gastrointestinal que pueden provocar la inflamación y disminución de la cantidad de factor intrínseco esencial para la absorción de la vitamina B12. La mayoría de las veces, el factor intrínseco, se pierde a través de las “reacciones autoinmunes”, es decir cuando el organismo crea anticuerpos que atacan a nuestros propios tejidos, destruyendo también esta proteína (Sanando con alimentos integrales, 2011, 152).

Los primeros síntomas de deficiencia de la vitamina B12 son debilidad, fatiga, diarrea, depresión, indigestión, palidez, entumecimiento de los dedos de manos y pies, palpitaciones, anorexia, dificultades respiratorias, falta de memoria, alucinaciones, cambios de personalidad y trastornos mentales. Conforme la deficiencia progresa, se puede llegar a experimentar hormigueo en la piel, pérdida sensorial, deterioro visual, incontinencia y daño cerebral irreversible (Sanando con alimentos integrales, 2011, 151)

La cianocobalamina o vitamina B12 se genera como residuo o subproducto de una bacteria que vive a nivel del suelo, por lo que debería encontrarse en cualquier alimento que entre en contacto con el mismo. En mayor medida, esta vitamina se encuentra en productos de origen animal, como lácteos, huevos, pescados o carnes, ya que todos estos animales se alimentan directamente del suelo, de forma que ingieren cantidades significativas de esta vitamina. Hoy en día esto se hace cada vez más complicado, ya que los animales no pastan libres en los prados y también debido a que la industria alimentaria elimina casi toda la grasa presente en estos productos y muchas de sus vitaminas y minerales durante el proceso, como ocurre en el caso de la leche desnatada, por ejemplo. Por ese motivo, la industria alimentaria enriquece sus productos con esta vitamina, e incluso en la cría intensiva de animales en cautividad se suplementa su alimentación para que no tengan carencias y sus derivados puedan seguir aportando este nutriente a sus consumidores.

Por otro lado, en el reino vegetal, deberíamos poder encontrar esta vitamina en cualquier alimento que crece en el terreno, pero debido a los químicos utilizados en su cultivo y a los procesos que se llevan a cabo hasta que un vegetal llega al plato, la mayoría de veces esta vitamina desaparece, por lo que no está presente cuando ingerimos el alimento. No existen alimentos de origen vegetal que contengan esta vitamina, tal y como muchas veces nos sugieren, a menos que estén enriquecidos.

Según algunos autores, si nuestra dieta se basa en alimentos ecológicos, tenemos una flora intestinal sana y no presentamos problemas de absorción, no deberíamos de presentar deficiencias de vitamina B12 (Crudo en la nevera: Manual del crudivegano, 2009, 31). Además esta vitamina se encuentra almacenada principalmente en el hígado durante un plazo de entre 3 y 5 años, y el metabolismo la va utilizando a medida que lo va requiriendo. Pero puede que no presentemos estas condiciones ideales y que la absorción de vitamina B12 se vea dificultada, con los consecuentes efectos sobre la salud, por todo ello nosotros recomendamos tomar suplementos de esta vitamina, para todas aquellas personas que sigan una alimentación vegetariana estricta o en personas mayores de 50 años que puedan presentar dificultad para absorberla.

La cantidad diaria recomendada de vitamina B12 para un adulto es de 2.5microgramos. Es muy importante que los comprimidos contengan el resto de vitaminas del grupo B, ya que la absorción aumentará. Nosotros recomendamos una dosis algo mayor, de 2500mcg una vez a la semana, en forma de comprimidos de absorción sublingual para asegurarnos la dosis adecuada de esta vitamina.

 

Bibliografia:

  • Unión Vegetariana Española. (s.f) Artículo de Nutrición: La vitamina B12. Recuperado de http://www.unionvegetariana.org/b12.html
  • Moreno, A. (2009) Crudo en la nevera: Manual del crudivegano (1ª Ed).
  • Porter et al. (2014) El Manual Merck (19a Ed). Madrid: Médica Panamericana
  • Pitchford, Paul. (2009) Sanando con alimentos integrales (9ª Ed). Madrid: Gaia
  • Rueff, D. (1996) La biblia de las vitaminas y los suplementos nutricionales (3a). Valencia: Círculo de lectores
  • Sandoval, G. (2012) Vitamina B12. Centro de información de micronutrientes del Instituto Linus Pauling en colaboración con la Universidad de Chile. Recuperado de http://lpi.oregonstate.edu/es/centroinfo/vitaminas/vitaminaB12/

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