¿Qué es la enfermedad y para qué sirve?

El cuerpo humano tiene la extraordinaria capacidad de sanarse a sí mismo, a través de complejos sistemas de eliminación de desechos y autoregeneración, siempre que se encuentre en un estado óptimo de equilibrio para poder hacerlo. Pero si se altera ese equilibrio natural, aparece la enfermedad.

La medicina convencional se centra en el estudio de la enfermedad y en la supresión de sus síntomas, de forma que muchas veces, para nuestra mayor comodidad, detenemos esos molestos procesos de limpieza corporal que realiza el organismo. Debemos comprender que la enfermedad no son esos síntomas, sino que la enfermedad y sus síntomas son los intentos de nuestro organismo por curarnos. Nuestro cuerpo tiene la necesidad de vomitar cuando ingerimos algún tóxico, aumenta la temperatura corporal cuando quiere aumentar su actividad metabólica, produce una inflamación localizada para aumentar el riego sanguíneo… Cuando detenemos estos síntomas, solo reducimos la capacidad del cuerpo de sanarse.

Por todo ello, y una vez aparezcan los primeros síntomas, no debemos recurrir a los medicamentos, para hacerlos desaparecer. Estas sustancias extrañas no se prescribirían nunca a una persona sana, por la innumerable cantidad de efectos nocivos sobre el organismo, por lo que todavía sería menos recomendable para una persona débil y enferma. Debemos construir la salud de la misma manera que la conserva una persona sana, con una buena alimentación, agua y aire puros, sol, ejercicio, reposo…

A pesar de la extensa cantidad de sintomatologías, la enfermedad es una, aunque en cada persona se manifieste de una manera diferente. Esta no es debida a un ataque de microbios, ni es consecuencia de la edad, la herencia, el clima o la mala suerte, aunque también es cierto que algunos de estos factores influyen como su desencadenante. La causa profunda de todas las enfermedades es la suciedad del terreno producida por la acumulación de desechos, ya que los desechos no se depositan en un solo lugar, sino que circulan por todo el cuerpo. Todo el organismo siente la sobrecarga, y como cada persona tiene un punto débil, es allí donde se manifestará la crisis.

Existen muchos factores que pueden influir en nuestra salud, y la enfermedad será la que nos indique que es lo que no va bien en nuestro cuerpo, que es lo que no estamos haciendo bien. Debemos aprender a escucharlo, y así poder cambiar los hábitos de vida físicos y psíquicos que nos han conducido a esa enfermedad, para que podamos sanar y disfrutar de la vida en plenitud. Debemos tener una actitud activa frente a la enfermedad, de manera que seamos capaces de gestionar nuestra propia salud.

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