¿Por qué ser crudivegano?

El crudiveganismo no es sólo un tipo de alimentación, sino que es un estilo de vida basado en fuertes convicciones de salud, morales y ecológicas.

Razones de salud: Este tipo de alimentación ha sido diseñada por la naturaleza para preservar y recuperar la salud, ya que nutre, vitaliza y depura sin generar ningún tipo de toxemia.

Nuestro cuerpo está perfectamente adaptado para este tipo de alimentación, en su estructura dentaria, tipo de estómago, longitud intestinal, fluidos digestivos… al igual que el de los chimpancés, con quienes mantenemos similitud genética de un 99%, que naturalmente se alimentan de frutas y frutos secos. En otro extremo de la evolución, se encuentran los carnívoros, los herbívoros, los omnívoros, los granívoros…

El crudiveganismo permite depurar el cuerpo de los tóxicos que se ha ido acumulando a través de los años y a los que nos vemos expuestos diariamente, de forma que permite recuperar la salud, normalizar el peso, mejorar el descanso y la repuesta inmune del cuerpo, así como incrementar la energía física y psíquica.

La Asociación Americana de Dietética dice: “que las dietas vegetarianas apropiadamente planeadas, incluyendo las dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente adecuadas y pueden aportar beneficios para la salud en la prevención y el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planeadas son apropiadas durante todas las etapas del ciclo vital, incluyendo el embarazo, la lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, incluso para atletas”.

Razones morales: la filosofía del crudiveganismo defiende y respeta la vida de todos los animales del planeta, evitando el consumo de los alimentos de origen animal y el uso de todos los productos o servicios derivados de la explotación animal.

Razones ecológicas y de sostenibilidad: Se incentiva el uso de productos ecológicos, locales y de temporada, reforzando nuestra conexión con la tierra y promoviendo un tipo de agricultura que protege el suelo, la biodiversidad y los recursos hídricos, ya que no se utilizan para su cultivo ni pesticidas, ni plaguicidas, ni abonos químicos…

Por todo ello, se consigue un importante ahorro energético y la reducción del impacto ecológico, ya que no se consume energía durante la preparación de los alimentos, se elimina el material de envasado y se disminuye el empleo de combustible en el transporte de los alimentos. Además, se gana tiempo en la preparación de alimentos y se ahorra dinero en la compra semanal.

 

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