¿Cómo dejar de ingerir tóxicos?

Para dejar de ingerir tóxicos en la alimentación, el primer paso que debemos dar en nuestra dieta es introducir alimentos ecológicos, de nuestra zona de residencia y de la estación, ya que estos nos proveerán de los nutrientes específicos para afrontar las exigencias del lugar y de cada estación climática. Las frutas y las verduras deben ser frescos y haberse recogido en su punto adecuado de maduración, ya que de otra forma estarían desprovistos de la gran mayoría de sus vitaminas. Además, si consumimos este tipo de alimentos, nos aseguramos que no estamos ingiriendo grandes cantidades de insecticidas, pesticidas, abonos inorgánicos… y de que no han sido manipuladas genéticamente. Y no debemos olvidar, que esos alimentos poseen más sabor y aroma, además de poseer mayor contenido de aminoácidos, vitaminas y minerales.

Por otro lado, existe un concepto, científicamente probado y utilizado desde la antigüedad, que puede ayudarnos a clasificar los alimentos en función de si estos hacen sanar al cuerpo, o por el contrario pueden llegar a enfermarlo por su ingesta excesiva. Este concepto es el del grado de alcalinidad o acidez de los fluidos corporales. Todos ellos, salvo alguna excepción, deben mantener un PH constante de más o menos 7,4; y teniendo en cuenta que la escala que mide el PH va desde 0 ácido a 14 alcalino, nuestro cuerpo es ligeramente alcalino.

Cada tipo de alimento crea un tipo de reacción distinta en el organismo, de forma que unos aumentan la alcalinidad del organismo y otros lo acidifican. Los alimentos que después de haber sido oxidados aportan sustancias ácidas como el cloro, el azufre, el fósforo… son acidificantes; y los que después de dicha transformación aportan materiales alcalinos como el calcio, el sodio, el silicio, el magnesio, el hierro… son alcalinizantes. En general, los alimentos de origen vegetal son alcalinizantes y los de origen animal son acidificantes.

Esto no quiere decir que los alimentos acidificantes sean malos y los alcalinizantes buenos, aunque debemos ayudar al organismo a mantener este equilibrio. Debemos decir que los procesos naturales del cuerpo tienden a acidificar el organismo, acentuado por la gran cantidad de tóxicos que ingerimos y por el estrés de la vida diaria. Es por ello que recomendamos consumir alimentos alcalinizantes en un 80% y solo un 20% de alimentos acidificantes.

Si se incrementa el nivel de acidez sanguínea, llegando a 7, el cuerpo podría experimentar un coma diabético y la muerte. Es por eso que el organismo dispone de varios sistemas para compensarlo, aportando sales minerales que neutralicen dichos ácidos. Este mecanismo natural, obligará a recurrir a su reservas naturales situadas en los huesos, las articulaciones, los dientes, las uñas y el cabello; extrayendo de ellos bases minerales como el calcio, el magnesio o el potasio. Y es de este modo como se produce la descalcificación y la desmineralización.

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