Por qué enfermamos

Si tenemos en cuenta que entre el 60% y el 70% de nuestro cuerpo es agua, y que ese extenso océano es el hábitat natural de las células que forman nuestro cuerpo, entenderemos la importancia de mantener en perfectas condiciones esos fluidos corporales.

El cuerpo dispone de los sistemas adecuados para mantenerlos en perfecto estado, a través de sus órganos de purificación y eliminación, pero entonces, ¿por qué enfermamos? Pues porque excedemos diariamente esa capacidad propia de eliminación de sustancias de desecho y estas comienzan a almacenarse, hasta el punto de convertir nuestro organismo en un entorno degradado y propicio a la proliferación de virus y bacterias, dificultando al mismo tiempo la adecuada oxigenación y nutrición de las células.

Cuando la cantidad de toxinas es elevada, la sangre se espesa y circula más despacio, los tejidos se irritan, se inflaman, los desechos se depositan en las paredes de los vasos sanguíneos… ese es el momento en el que el cuerpo se agota y aparece la enfermedad. En cada persona, se manifestará de una forma diferente, y el espectro puede ser muy amplio, desde un resfriado a un cáncer, la única diferencia entre ellas será el grado de intoxicación de nuestro cuerpo y la predisposición genética de cada individuo.