La luz natural como fuente de salud

Fisiológicamente la luz solar acelera la eliminación de toxinas, mejorando los procesos del hígado, además, regula la producción de vitamina D y mejora la asimilación de calcio.Son muchos los estudios que han establecido una relación más que probada entre la luz y la salud. Algunos de ellos han confirmado que la permanencia prolongada en espacios con escasa iluminación, provocan un descenso en los niveles de serotonina, responsable directa de la aparición de la depresión; ya que es la luz, a través de las pupilas, la encargada de estimular su producción. En algunos lugares del norte de Europa conocen muy bien este fenómeno, por este motivo los médicos recetan a sus pacientes baños de luz para mitigar sus efectos.

Por otro lado, debemos tener en cuenta que nuestros biorritmos están vinculados a los ciclos naturales de la luz, día y noche. El ser humano tiene un reloj interno que coordina nuestras acciones en un ciclo de 24horas, determinando nuestras horas de sueño y ajustando nuestro cuerpo para el descanso. Por eso, cuando trabajamos todo el día con luz artificial, al tener una iluminación constante y no apreciar el paso de las horas, nuestro cuerpo no regula correctamente sus biorritmos, traduciéndose en la aparición del estrés y de un mayor cansancio.

Todos deseamos tener luz natural en nuestros espacios de trabajo o en nuestra casa. Todos queremos un dormitorio soleado o una mesa de trabajo al lado de la ventana. Podemos pensar que resulta complicado hacer que la luz del día sea accesible para cada empleado en un espacio de oficinas, y aunque no sea una solución fácil, podemos asegurar de que si resultará una opción desde el punto de vista económico. Según el resultado de algunos estudios que se han realizado por varias compañías, el absentismo laboral disminuyó más de un 15%, al cambiar sus oficinas a un lugar diseñado con estos criterios, además por su puesto, de reducir su consumo eléctrico y evitar la contaminación derivada de su producción.

Para el diseño de estos espacios interiores, debemos tener en cuenta que en ellos se van a realizar diferentes actividades que requerirán un nivel de iluminación suficiente y adecuado, en cantidad y calidad, a cada una de ellas, evitando las posibles molestias producidas por los deslumbramientos, y favoreciendo la relación entre interior y exterior.

Para obtener una iluminación natural óptima en estos espacios, las ventanas deberán situarse en la fachada que mayor cantidad de sol recibe, que para nuestra latitud será la sur. Además, debemos mencionar que la proporción y forma del hueco también tiene mucha importancia, ya que una ventana alargada proporciona una iluminación más homogénea que una batería de pequeñas ventanas. Por el contrario, una ventana vertical de suelo a techo proporcionará una iluminación mucho más uniforme en profundidad, que un hueco cuadrado a media altura. Por todo ello, concluimos que una ventana que ocupe toda la fachada sur del suelo a techo, producirá la mejor iluminación posible, aunque siempre debemos prestar especial atención en su diseño para que no se produzcan recalentamientos excesivos durante el verano, pudiendo evitarlo con el empleo de parasoles.

Por último, y no menos importante, deberíamos reflexionar sobre la importancia de la luz natural en nuestra percepción del espacio, su factor psicológico. Todos hemos experimentado alguna vez la mágica sensación que nos produce la luz tan llena de vida que accede desde las vidrieras en el interior de una catedral gótica.

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