Hernia de hiato y reflujos

La hernia de hiato es una afección en la cual una parte del estómago atraviesa el diafragma, capa muscular que separa el tórax del abdomen y que se utiliza en la respiración. Esta capa, la atraviesa a través de una pequeña abertura llamada hiato, por donde penetra el esófago, para convertirse una vez atravesada esta capa, en el estómago.

Una hernia de hiato en sí, rara vez causa síntomas. El dolor y la molestia se deben principalmente al reflujo del ácido gástrico, el aire o la bilis. El reflujo gastroesofágico (RGE) se presenta cuando los contenidos estomacales se devuelven desde el estómago hacia el esófago (Manual Merck, 2011, 106). Esto ocurre cuando el músculo inferior del esófago no se cierra bien taponando el estómago, y permite la devolución de todo el alimento junto al ácido gástrico, hacia el esófago. Solo se considera una enfermedad cuando ocurre al menos dos veces por semana.

Según algunos investigadores, el exceso de grasa abdominal (que se refleja en una cintura importante) podría aumentar la presión sobre el estómago y el esófago, pudiendo desembocar en una hernia de hiato. Puede ser además, que en las personas con obesidad o sobrepeso el estómago tienda a relajarse y perder el tono, lo que a su vez lleva a una relajación del esfínter del esófago.

Los ardores de estómago ocasionales no son ni inquietantes ni peligrosos y, como indicamos más adelante, se pueden aliviar con cambios en la dieta alimentaria y en el modo de vida. El problema grave, se produce cuando estos reflujos son continuos y no se tratan, de forma que pueden dañar el esófago y, en algunos casos, desembocar en cáncer del mismo. Los médicos (y los laboratorios farmacéuticos) parten del principio de que, al reducir la acidez de estómago con un antiácido, se alivian los síntomas de los pacientes que padecen reflujos, pero debes pensar que esta acidez tiene una finalidad, facilitar la digestión. Por lo tanto, si hay menos ácido, la digestión se hará peor, con el riesgo de que se acabe agravando la enfermedad. Además, el ácido del estómago tiene otra función crucial, destruye las bacterias y los organismos patógenos y ayuda a la absorción de vitamina B12 y calcio.

A continuación te citaremos algunos consejos que puedes seguir para evitar el reflujo y esa elevada acidez estomacal. Haz ejercicio físico de forma regular, por lo menos 30 minutos al día, ya que esto te ayudará a estar más saludable. Bebe grandes cantidades de líquido, pero no durante las comidas, para evitar un llenado completo del estómago. Evita las comidas pesadas y difíciles de digerir, ya que producen indigestión. Si comes mucho en una sola comida, aumentará la presión en el músculo entre el esófago y el estómago aumentando los problemas. Intenta no comer 2 o 3 horas antes de acostarte, para evitar así la devolución del alimento hacia la boca durante la noche, y duerme sobre el lado izquierdo, en esa posición sacarás provecho real de la anatomía y de los efectos de la gravedad. Por último, come despacio, masticando bien los alimentos, ya que comer demasiado rápido puede agravar los síntomas del reflujo. También puede ser útil comer en un ambiente relajado y que los alimentos no estén ni muy fríos ni muy calientes.

Los alimentos que debes evitar son, en primer lugar, alimentos ricos en grasas, como fritos, precocinados, y grandes cantidades de aceites, estos alimentos hacen que la digestión sea más pesada, el estómago se vacíe más lentamente y, tengas más ocasiones de que el ácido estomacal circule hacia el esófago. También debes eliminar todos aquellos alimentos ricos en proteínas, ya que su digestión precisa de la secreción de gran cantidad de ácidos por parte del estómago, como por ejemplo los productos lácteos que además de presentar gran cantidad de grasas saturadas, su proteína, la caseína, es muy indigesta. Reduce la cantidad de sal y sustituye la sal de mesa por sal marina integral o del Himalaya, ya que el cloro que contiene producirá un aumento de la producción del ácido estomacal. Evita también las sustancias excitantes, como la cafeína, el alcohol y el tabaco, porque aumentan la acidez estomacal. Los alimentos ácidos, como los tomates, salsas, frutas cítricas, bebidas gaseosas y alimentos muy condimentados o picantes, también pueden aumentar la acidez del organismo. Y por último, evita el chocolate, la menta, la canela, el ajo y la cebolla, ya que presentan una sustancia química capaz de relajar el esfínter esofágico.

Por otro lado, debes aumentar la ingesta de alimentos ricos en fibra, como los cereales integrales, ya que se mueven rápidamente a través del tracto digestivo evitando la acumulación de gas. Las frutas también te aportarán fibra, son fáciles de digerir y ayudan a desintoxicar del organismo. Las verduras, de la misma manera que las frutas, te ayudarán a tener una digestión más ligera, menos molestias de acidez y un organismo más limpio.

Recuerda, que debes observar tu propio cuerpo, y recordar cuáles son aquellos alimentos que pueden perjudicarte, aumentando el grado de acidez estomacal y los reflujos, y cuáles son los que te ayudarán o facilitarán la digestión.

 

Bibliografia:

 

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